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Travel in Spain

Archivo: Diciembre 2007

21/12/2007 GMT 1

Cielos azules en Panticosa

travelspain @ 17:04

Uno de los deportes que más me apasiona es el alpinismo y cada vez que encuentro un lugar para practicarlo no pierdo tiempo. Entre los tantos viajes que recuerdo está el que hice unos meses a Los Lagos Azules, ubicados en las montañas de los Pirineos y restos de glaciares antiguos de las montañas, conformadas por magníficas estancias de lagos naturales color cielo y protegidas por prominentes cúmulos de tierra y hielo.

Empezamos una excursión corta por su distancia pero bastante intensa por su dificultad. En la estancia del balneario de Panticosa antes de salir, conocí a Margory, una turista joven y guapa que me acompañaría durante todo el tiempo que duraría el recorrido de la excursión, en el camino nos haríamos amigos y sería precisamente ella quien demandaría toda mi ayuda cada vez que tropezaba o llegaba al borde del agotamiento. No estaba hecha para este tipo de deportes pero le gustaba.

Todo el primer tramo hasta los lagos de Bachimaña fue bastante agreste y demanda de quien lo transite mucha fuerza y determinación, cosa que Margory suplantaba con desbordante empeño, me arrancaba risas cada vez que tropezaba o se caía, era divertida. El camino era una pendiente, siempre se estaba subiendo por lo que la agitación exagerada solo se calmaba reposando de tramo en tramo. Se podía sentir las palpitaciones casi en la garganta.

Pero todo tiene su recompensa y si bien era fuerte la subida, la vista era hermosa, pues se pasaba por varias cascadas que daban fuerza y sonido a un ambiente salvaje de montaña alta. La vegetación estaba inundada por hayedos, abetos y prados que daban un aspecto de andar perdidos por el fin del mundo, era excitante, y mientras Margory retomaba el aliento yo iba recuperando fuerzas para luego seguir guiándola durante unas cuatro horas más.

Finalmente, después de tanta caminata llegamos a Los Lagos Azules, ya casi sin aire y con Margory a punto de desplomarse, la vista era hermosa y el cielo maravilloso, calido y amenazante por su imponente fondo de montañas. Fue toda una experiencia llegar hasta allí. No estuvimos mucho tiempo por los cambios inesperados del clima, así que tuvimos que emprender el vieja de retorno, mucho más fácil porque ya todo era de bajada. Margory andaba más tranquila y el esbozo de una sonrisa inquietante iba sugerida en rostro con más clama. Yo también le sonreía.

De regreso en el balneario de Panticosa la invité a conocer los baños termales, antiguos recintos utilizados desde las épocas del emperador romano Tiberio y que susurraban agradables al odio después de tan desgastador viaje. Ella aceptó más que complacida. Le conté las propiedades medicinales de esas aguas, famosas desde siempre, tanto así que en el siglo pasado era uno de los balnearios más visitados de Europa. La pasamos bien y luego desciframos la vida en una cena. Al amanecer noté algo curioso: Margory tenía los ojos del mismo color azul que esos lagos. Ahora su color me empapaba los ojos.

19/12/2007 GMT 1

Nostalgia redonda de Madrid

travelspain @ 19:33

Este fin de semana el Real Madrid visita a su clásico rival en Barcelona, para disputar el derby español, uno de los encuentros de fútbol más vistos a nivel mundial. Un deporte que apasiona a miles en impetuosas y acaloradas discusiones y que también se filtra como una de mis tantas pasiones. Dicen que el fútbol es una pasión interminable, mi pasión por los viajes también alcanza tales latitudes, solo que no desemboque en discusiones, más bien en febriles conversaciones de nostálgicos recuerdos.

Madrid anda mejor que el Barcelona, y me alegro, y es que esa ciudad al igual que su equipo me encanta. Ciudad bulliciosa y atareada que no pierde la oportunidad de robarme una sonrisa cada vez que la recorro, ya sea de ironía ante su fastidioso tráfico o de asombro, ante tanta belleza y disfrute que uno se contagia al visitar sus rincones.

Una ciudad con una bohemia interminable, con bellísimos jardines y lugares de paseo, con una magnifica selección de comidas residentes de los más inesperados y lejanos lugares del mundo, con una monumental arquitectura que no hace más que desplomar su plácida visión diseñadora sobre los ojos.

Y el fútbol también forma parte de su historia, con un equipo más famoso que su buen fútbol, con jugadores que bordean los pagos in considerables y un estadio con la apariencia de ser remodelado todos los domingos. Mi afán por el fútbol va desde pequeño cuando mi padre me tomaba de la mano camino al recinto a ver jugar a por entonces mejor jugador del mundo, el grande Romario. Fue su vistoso juego y su manera de desbaratar con quiebres de cintura a sus rivales y cuanta defensa estuviese de por medio, lo que me hizo querer tanto al fútbol, después de los viajes, claro.

Y es también el recuerdo de esa bella ciudad lo que llama tanto, recorrerla en su bohemia y en su arte como quien apila rivales, descendiendo al circulo innato de la maravillosa cantidad de monumentos y bellísimas construcciones como la Plaza Mayor que en su centro hospeda a Felipe II de manera destacable, o la Puerta de Alcalá ubicada en la Plaza de la Independencia construida en el siglo XVIII y construida enteramente en piedra caliza de Colmenar sobre fondo de piedra borriqueña y tantas obras más escurridas por toda la ciudad.

Hermosa ciudad que despide estos días al Madrid que buscará seguramente la victoria en su visita a Barcelona. Una Barcelona que dista unos cuatro puntos en la tabla y que por ahora, no me roba la sonrisa que se la lleva Madrid en cada visita que hago y que renueva esa placentera oportunidad que ando buscando para viajar a cualquier parte y disfrutar físicamente de lo que cientos de guías de viaje pueden mostrar en unas hojas ofertantes de viajes. Madrid me recuerda mucho la infancia, me recuerda también la pasión que vivo cada vez que tomo las maletas y parto en dirección al aeropuerto.

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