Un viaje por París
Querido viejo:
Me permito decirte viejo, a pesar de que eres más joven que yo. Siempre has aparentado ser mayor. Bueno, el motivo de mi carta es avisarte que luego de haber leído la tuya, me di cuenta de algo. Tú, llevado por gran amor que me tienes, dejaste de viajar para estar a mi lado. Ahora yo voy a dejar de lado la vida apacible que llevamos y hacer, mientras podamos, turismo por todo el mundo. Nuestro primer destino es París, la cuidad del amor. Tú me llevaste a Venecia, una cuidad romántica. Yo te llevo a París, nos pueden decir cursis, pero a nuestra edad está permitido. Lo tengo todo programado, para que te des cuenta que tu Amanda piensa en ti. Luego de abordar el avión, que nos lleva de Madrid a París en 90 minutos. Bajamos en el aeropuerto de Orly, donde tomamos cualquier transporte público que posee la ciudad. Nuestra primera parada turística es la Torre Eiffel, símbolo del romanticismo parisino. Todavía no subimos a conocerla. Paciencia. De allí partimos en un paseo por el río Sena en un bateaux mouches, que son barcos de amplio techo acristalado, que nos van a permitir una mejor vista. Ya no tenemos la vista de lince, que teníamos de jóvenes. Salimos de las orillas del Puente d’Iena, que está al pie de la Torre hasta donde nos lleve la corriente. Pasando por el Puente de I’Alma, el de Les Invalides y otros. Nos bajamos para hacer turismo y conocer La Catedral de Notre- Dame, la iglesia más conocida de París. Si vieras las fotografías del folleto te quedarías asombrado. Es realmente bella y el Sena la bordea por completo. Al finalizar la visita, abordamos la embarcación y volvemos al puerto. De regreso a la Torre Eiffel, completamos nuestro paseo conociéndola por dentro. Hay dos maneras de subir, por las escaleras o por ascensor, para nosotros la segunda opción es la mejor. Llegamos a la segunda planta que está a 115m de altura y disfrutamos del paisaje. Si tuviéramos unos añitos menos subiríamos a la cima que se encuentra 276m, pero estamos en edad de cuidarnos. No te preocupes por la comida, en la Torre hay dos restaurantes. El primero es el Altitude 95, que se encuentra a 95 m de altura y permite una perfecta vista del Sena y Trocadero. El segundo es el Jules Verne, pero a pesar de haber ahorrado toda nuestra juventud, es para personas más pudientes. Así que nuestra primera cena romántica en París será en el Altitude 95. Tú y yo juntos, tomados de las manos y declarándonos todo el amor que por años nos hemos dado el uno al otro. Los hoteles son variados en el lugar, me permití escoger uno con vista a la Torre Eiffel. Se que estarás de acuerdo conmigo. Para la mañana tengo programado un paseo por los alrededores de la ciudad. El barrio de Montmartre, es nuestra tercera parada. Donde visitaremos la Basílica del Sagrado Corazón, sabes que no puedo dejar de visitar ese lugar que todos los años alberga cientos de feligreses que van a deleitarse con su hermosura. Después de una larga caminata, es bueno comer algo. Por eso, luego de conocer la basílica nos detendremos a comer. Para terminar nuestro viaje, visitaremos el Louvre, distinguidísimo museo parisino. No podemos irnos de París sin visitar La Gioconda o Monalisa. Bueno viejo ese es todo el programa, sé que te agradará. No soy tan romántica como tu pero te doy todo lo que tengo. Besos. Tu Amanda

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